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Crianza compartida: pensar en los niños más allá de todo

Llevar adelante una crianza compartida —donde madres como padres intervienen activamente en el cuidado y la educación de sus hijos— permite que los niños sean seres  mucho más seguros, responsables de sí mismos, con gran apertura mental y libres de formar sus opiniones, al tiempo que desarrollan nuevas habilidades, juzgan menos a sus pares y son más inclusivos.

Los tiempos y los espacios cambiaron, y en esos torbellinos, la crianza de los hijos también dio un giro muy grande, donde ya no es solo protagonista la mujer, sino que también el hombre ayuda en la organización del hogar y el cuidado de los chicos.

Con el paso del tiempo, el rol de la mujer ha ido evolucionando y ya no le alcanzó  con ser esposa, madre y responsable de la casa. La independencia social, económica y educativa, hizo que el sexo femenino se ponga a la par de los hombres, y fue justo en ese momento donde las mujeres debieron empezar a entender que, tal como habían ganado espacios, debían —y necesitaban— que los anteriores se redistribuyeran.

Fue ahí donde el hombre comenzó a ser de a poco protagonista puertas adentro y así la pareja llegó a ser realmente “pareja”. Tanto el hombre como la mujer trabajan fuera del hogar, se encargan de la organización de su vivienda, de los mandados y de las actividades que ocurren en el día a día. Lo mismo sucede con los hijos, ya que son ambos los responsables de cuidarlos, educarlos y pasar con ellos el tiempo necesario.

La maternidad y la paternidad son responsabilidades muy grandes que se deben tomar con toda la seriedad y la dedicación que el caso amerita, porque cada una de las decisiones que llevemos adelante, serán trascendentales para el desarrollo de nuestros hijos.

La clave radica en pensar la familia como un proyecto compartido de personas que se quieren y se responsabilizan por sus aspiraciones y decisiones, donde la crianza compartida de los hijos y la distribución equitativa de las tareas del hogar, —con los mismos derechos y responsabilidades— es primordial para el crecimiento y desarrollo de cada uno de sus integrantes.

La crianza compartida propone pensar en una organización en la que los padres brinden amor, cuidado y educación a sus hijos en igualdad de condiciones, y que los hijos padezcan los límites y las restricciones necesarias de ambas partes, para un correcto desarrollo personal.