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Practicar Mindfulness reduce nuestras preocupaciones.

Esta práctica milenaria ayuda a estar menos estresados y prestar atención al presente.

Mientras navegamos en internet solemos tener varias pestañas abiertas y vamos de una a otra cambiando de temas, con contenidos disímiles. Lo mismo pasa cuando estamos en las redes sociales, en milésimas de segundos podemos pasar de un video de perros juguetones a una frase profunda de un filósofo del Renacimiento, sin intermediación. Esta característica tan de nuestro tiempo, generalmente, la trasladamos a nuestra vida cotidiana, es decir, mientras hacemos algo en particular, pensamos en otra cosa o intentamos adelantarnos “mentalmente” a situaciones que ni siquiera sabemos si sucederán.

Este hábito no hace más que generarnos estrés y ansiedad. Por este motivo, y luego de que haya sido reconocida por universidades y terapeutas del mundo entero, la práctica de Mindfulness comienza a ser una alternativa para cada vez más personas.

Este método que traducido significa “Atención plena”, se originó hace más de 2.500 años en Oriente y es considerado como una de las técnicas más efectivas para reducir el estrés, la ansiedad, calmar la mente, dejar de luchar por las cosas que no se pueden cambiar, aceptarnos sin juzgarnos y posicionarnos en el presente.

Los expertos en meditación Mindfulness recomiendan practicarla 30 minutos al día, prestando atención a la respiración, realizando un escaneo de las cosas que sentimos en el cuerpo, evaluando qué es lo mejor para tratarnos.

A continuación, algunas recomendaciones para comenzar:

1 - Desacelerá y observá:

Comenzá por respirar de manera suave y observá lo que ocurre en tu cuerpo. Quizás tus mandíbulas están apretadas, tenés cansancio, tus hombros están encogidos o levantados. Así que dedicá un tiempo en eso y continuá.

2 -Mirate desde afuera:

Intentá salir de tu propia mente y observá los pensamientos, pero no desde adentro, sino de manera ajena, desde afuera.

3 - Volvé al presente:

Tomá una o dos pausas al día para hacer tres respiraciones conscientes. Luego, seguí con lo que estabas haciendo.

4 - Respirá:

Realizá 40 respiraciones, contando cada una al exhalar, de esta manera se aquieta la mente. Se aconseja no acelerar el ritmo.

5 - Aceptá nuevos pensamientos y emociones:

Continuamente tenemos sensaciones nuevas y experimentamos distintas emociones, es importante aprender a vivir con ellas.