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Niños en vacaciones: ¿cómo protegerlos del sol?

Los chicos disfrutan del verano como nadie. Pero, para que toda esa diversión sea completa y se eviten efectos irremediables en su piel, las mamás debemos estar súper atentas a ese gigante que está presente durante todo el día: el sol.

Las características particulares de la piel infantil hacen que la prevención ante la exposición solar sea absolutamente vital para que en el futuro los niños no tengan que pagar una factura muy alta.

 

¿Por qué es especial la piel de los más chicos?

Hasta cumplir los doce años, la piel sufre lo que los especialistas denominan “inmadurez cutánea”, por lo que está incapacitada para cumplir con todas sus labores de autoprotección.

El déficit de algunos componentes de los que sí poseen los más grandes son los que hacen que la piel de los chicos sea infinitamente más sensible a las radiaciones de los rayos Ultravioleta (UVA y UVB), así como a las radiaciones de infrarrojos, responsables de las reacciones de hipertermia (aumento de la temperatura del cuerpo).

La piel de los niños es, además, más fina, y la secreción sudoral que contribuye a la detoxificación del organismo y a la regulación térmica es irregular. Por todo esto se comprueba que el sol puede resultar excesivamente dañino para la piel de los más pequeños de la familia.

 

Cómo proteger la piel de nuestros hijos

- No debés exponer la piel de los bebés al sol. Esperá a que los niños tengan al menos un año.

- Protegé a los niños debajo de una sombra. Son imprescindibles las camisetas y los sombreros o gorras.

- Aplicales cremas con un alto factor de protección solar.

- Colocales el protector solar al menos media hora antes de la exposición y hacelo de forma abundante por toda la piel.

- Hidratalos, dales agua fresca en poca cantidad pero muy a menudo.

- Reaplicales el protector solar cada dos horas.

 

¿Qué índice de protección debemos utilizar?

La recomendación es utilizar protectores solares específicos para niños. Un factor de protección 50 es suficiente para los de piel morena y superior a 70 para los niños rubios y muy blancos. Si el pequeño tiene la piel sensible, necesita un protector solar especial y, además, debe llevar un gorro y una camiseta incluso cuando se está bañando.

 

Desmitifiquemos

Te pasamos un listado de los errores más comunes que cometemos cuando estamos en la playa con los chicos:

- Creer que una sombrilla ofrece buena protección. Al contrario, los rayos que la rodean se reflejan directamente en la piel.

- Pensar que el cielo nublado es inofensivo. ¡No! Aunque no notes el calor del sol, los rayos nocivos pueden alcanzar la superficie de la tierra a través de las nubes.

- Suponer que una piel bronceada ofrece la mejor protección. Aunque una piel se broncee rápidamente, es preferible utilizar un fotoprotector, ya que la melanina únicamente protege de los rayos UVB, pero nunca de los UVA.

Si aún tenés dudas sobre el cuidado de la piel de tus chicos, preguntale a tu médico dermatólogo acerca de cuál es la protección más adecuada para su piel.