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Manos a las sobras

Acompañan nuestra vida cotidiana, nos entretienen y comunican, nos ayudan a cocinar, a lavar, a limpiar y hasta a divertirnos. Los creemos imprescindibles y son nuestros favoritos hasta que llega uno nuevo, con funciones cada vez más inteligentes que atrapan nuestra atención y dejan a los otros obsoletos. Estamos hablando de los electrodomésticos y los aparatos tecnológicos, que mientras están en funcionamiento son una gran solución, pero que al momento de desecharlos se convierten en un gran problema. ¿Qué hacemos con estos artefactos cuando se convierten en desechos?

Diversos aparatos electrónicos y eléctricos se encuentran tan internalizados en nuestra vida que casi no los percibimos, hasta el momento que pensamos en reemplazarlos, porque se rompió y no se consiguen repuestos para arreglarlos o porque resulta más económico sustituirlos que llevarlos a un servicio técnico. Su vida útil es cada vez más corta y cuando se transforman en chatarra es donde surge el problema de qué hacer con ellos.

Desde grandes heladeras y lavarropas, hasta pequeños celulares o reproductores de música portátil, todos van a parar al contenedor de basura sin saber el daño que estamos produciendo, por no tomar conciencia de la contaminación que producen.

Según estudios realizados en los últimos años, en Argentina se desechan más de 100.000 toneladas de residuos tecnológicos por año y los aparatos que llevan la delantera son los televisores y los complementos de computadora. Pero sin duda, quienes más presencia tienen en los rellenos sanitarios son los celulares, de los cuales se estima que se descartan por año unos 10 millones de los cuales un 30% termina en el basurero.

Estas gigantescas cifras preocupan, debido a que dichos residuos poseen una serie de sustancias contaminantes, que si son mal manipuladas dañan profundamente el medio ambiente, sobre todo el agua. Plomo, mercurio, arsénico son los elementos más conocidos por sus consecuencias nocivas.

JUNTOS PODEMOS SOLUCIONARLO

No todo está perdido, aún podemos subsanar el problema, tomando conciencia y actuando consecuentemente, ya que la basura electrónica posee muchos materiales que pueden ser reciclados y reutilizados. Esto, no solo colaborará con la reducción de la acumulación y la  contaminación del ambiente, sino  que también permitirá achicar la producción de materia prima —fuertemente relacionada con la explotación minera para la obtención de algunos componentes— y de energía.

Por eso, la clave para aminorar este inconveniente es realizar una correcta gestión de estos desechos, descartándolos inteligentemente, evitando que engrosen las montañas de los rellenos sanitarios.

Existen en nuestro país ONG, organizaciones públicas, escuelas y hasta empresas privadas que recogen dichos elementos y les dan un tratamiento adecuado para su reutilización o reciclado, por lo que si queremos colaborar con nuestro planeta solo debemos contactarnos con alguna de ellas.

COMO LA TECNOLOGÍA, LA SOLUCIÓN ESTÁ TAMBIÉN AL ALCANCE DE NUESTRAS MANOS.