Staff médico novedades

Lo que necesitás saber

Novedades staff médico

Ternura en la enfermedad

Todos hemos sentido ternura muchas veces, al observar una madre con su pequeño bebé en los brazos, un abuelo con su nieto compartiendo un juego, un cachorro intentando avanzar con pasos vacilantes, en muchas ocasiones se nos presentan imágenes que nos producen ternura, pero ¿qué es la ternura?.

Es una actitud cariñosa y protectora hacia alguien, es una actitud que sugiere cuidado, protección, ayuda, donde alguien se siente o se muestra débil e indefenso y otro le brinda la fuerza y la protección con total desinterés y mucho cariño.     

Para que un objeto o una persona nos enternezcan, deben ser básicamente cuidables, adorables, tiernos y cariñosos, deben producir sensación de indefensión.

En el caso de un enfermo indefenso que necesita cuidado, esta ternura está relacionada con la capacidad del cuidador de sentir ternura, él recurrirá a sus propias experiencias y vivencia de ternura para replicarla con el enfermo.

Gestos…

Un enfermo es un ser impotente e indefenso desde el momento en que pierde su salud, cuando más invalidantes sean los procesos, mayor será la regresión, hasta llegar a requerir ayuda hasta para las tareas más sencillas.

Solemos decir que “se vuelve como un niño” irritable, caprichoso, egocéntrico, pide contacto físico, atención, mimos y caricias, como si estuviera en un espacio diferente.

Es en estos momentos cuando el lenguaje de los gestos se vuelve más fuerte, porque un abrazo, una sonrisa, una mirada comprensiva, una caricia, se vuelven la mejor forma de comunicación.

De esta manera es como transmitiremos todo el apoyo, protección y cuidado que el enfermo necesita. La importancia del contacto físico se comprueba en los momentos de crisis o de emociones fuertes donde un fuerte y sentido abrazo puede neutralizar una fuerte angustia, compartiendo el sufrimiento y transmitiendo a la vez serenidad, paz y la sensación de no sentirse solo.

Familia y ternura

Es común escuchar que donde hay un enfermo, toda la familia enferma y esto puede dificultar el cuidado del enfermo o ser un impedimento para la recuperación.

En la mayor cantidad de casos la familia es el mejor entorno para la recuperación, aunque podríamos decir que el entorno familiar puede representar el papel de verdugo o víctima ya que puede incrementar el sufrimiento del enfermo con reproches y quejas o convertirse en su contenedor escuchándolo y cubriendo sus exigencias.

Una tercera y más sana opción es aquella en la que predomina la ternura. Esto se conseguirá favoreciendo un encuadre placentero, que libere las posibles tensiones y conflictos del paciente. Se logrará si el paciente se siente amado, aceptado y comprendido por el resto de la familia.

Pequeños detalles cotidianos:

  • Evitar los ruidos, el desorden, fomentando la limpieza, ayudando al enfermo a cumplir con las prescripciones médicas y adaptando los horarios si fuera necesario.
  • Fomentar el contacto físico, abrazos, caricias, miradas tiernas, todo ayudará a mitigar el dolor.

Todas estas actitudes ayudarán una atención integral del enfermo donde todos los involucrados en el proceso se sentirán reconfortados.