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En el agua

Los meses de calor son los ideales para incursionar en actividades acuáticas, para ponerse en forma, rehabilitar lesiones o simplemente para pasarla bien y relajarse.

Ya sea por deporte, entretenimiento o terapéuticamente, los ejercicios en el agua encuentran muchos adeptos, ya que redundan en beneficios tanto para niños, adultos, embarazadas y ancianos; como para personas con capacidades diferentes, motrices o intelectuales. 

Esto se debe a que además de ser un muy completo entrenamiento, puede adaptarse a todos, sin importar la edad ni la condición física.

La natación y los demás deportes acuáticos suman a los beneficios típicos de otras actividades físicas, la posibilidad de hacer ejercicios de bajo impacto, dado que moviliza todo el cuerpo sin estresar los músculos ni las articulaciones; al tiempo que aumenta la densidad ósea, tonifica la musculación, permite desarrollar resistencia cardiopulmonar, controlar la presión y el sobrepeso, mientras mejora la postura e incrementa la flexibilidad.

El espectro de beneficios es amplio debido a que durante el ejercicio en el agua ponemos en funcionamiento más de dos tercios de los músculos que poseemos. Estos deportes se adaptan muy fácilmente a las necesidades de los participantes, permitiendo mayor inclusión. Adultos mayores y personas que poseen algún tipo de limitación física para realizar otros ejercicios pueden practicarlos sin inconvenientes, gracias a que la flotabilidad proporciona mayor libertad. 

Pero estas actividades no solo redundan en beneficios para nuestro cuerpo, sino que también colaboran con nuestro desarrollo psíquico y repercuten en nuestro estado anímico. “Estar en el agua” nos ayuda a liberar tensiones, a reducir el estrés, a controlar la ansiedad, a sentirnos más seguros y a elevar nuestra autoestima, gracias a la generación de endorfinas que nos brindan una completa sensación de bienestar.

Puede ser un deporte solitario o grupal, pero siempre nos permite entrar en contacto con otros actores, mejorando nuestro relacionamiento con el entorno.

Con técnica o no, adaptados o libres, los deportes acuáticos nos están esperando, por lo que “chapotear” será una actividad que no podrá faltar en la agenda de verano.